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Cuestión de Fe | Con el dedo en la llaga

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Todos los que nos desarrollamos en algún emprendimiento, cualquiera que sea, sabemos lo difícil que es el lograr nuestras metas; lanzarnos a lo incierto, intentar salir de la llamada zona de confort, luchar día a día contra todo lo que nos sucede y que muchas veces callamos, tratar de manejar la frustración, y en el rubro inmobiliario que se nos caigan ventas en la misma notaría, tener clientes que quieren sacarnos de la operación o que a veces simplemente no nos quieren pagar, lidiar con postergaciones, seguir teniendo fe cuando las cuentas se acumulan, cuando tu entorno más cercano te cree un simple soñador, cuando las voces de los que más quieres te aconsejan, en primer lugar, y luego te exigen que encuentres un “trabajo de verdad” pues el dinero no alcanza y un largo y tedioso etc.

Recuerdo haber tenido un sinnúmero de problemas con quien fuera mi pareja pues, en el principio de mi carrera como agente inmobiliario, pasé por vicisitudes propias de quien empieza en esta hermosa labor, me costó poco más de mes y medio cerrar mi primera venta; para ese tiempo las capacitaciones no eran una constante en las oficinas que operaban en el país y uno aprendía saliendo a la cancha o por aquellos compañeros con más experiencia que te asesoraban con mucha voluntad.

Comenzar y mantenerse en una labor tan exigente como la nuestra “es sumamente difícil y no cualquiera lo hace” me dijo alguna vez la gran Teressina Silva y si tuviera que añadirle algo a tan sabio consejo es “…y no todos tienen las ganas y la paciencia para entenderlo”.

No es raro que muchas de las personas más exitosas en este rubro sean solitarias en cuanto a la parte afectiva, es muy poco común encontrar personas que acepten ser pareja de quienes trabajan todos los días sin horarios establecidos, con mucho ahínco y a veces sin la compañía de buenos resultados por un tiempo prolongado. Es probable que no hayas podido planificar un viaje, una compra o una salida con la antelación que sí podría quizás hacerlo tu círculo de amigos, pero sí podemos también ir a sitios muy bellos, otros países y lugares espectaculares cuando nos cae aquella comisión que hemos luchado y que nos llena de satisfacción obtener.

He escuchado calificativos bastante despectivos hacia nuestro trabajo, pero también he visto con gozo como aquellas voces se callan cuando ven que empezamos a crecer y a alcanzar aquellas metas con las que otros simplemente sueñan y es que el ser humano suele ser muy tendido a la inmediatez, a querer resultados con el menos esfuerzo posible, en creer que “su manera” es la única válida para ganarse la vida y cuando ven que uno elige un camino distinto pues hace fácil que aquellos señaladores por excelencia encuentren mil y un defectos en lo que hacemos, hasta que logramos todo lo que hemos proyectado y terminan diciendo que siempre creyeron en nosotros, lo que termina siendo bastante gracioso.

Es también conocido que la mayoría de personas que desertaron de seguir trabajando en el mercado inmobiliario, a pesar de haber obtenido algunos resultados, lo hacen cediendo a presiones justamente del entorno familiar que no está dispuesto a apoyar el esfuerzo que a la larga nos puede generar incluso una mejor calidad de vida.

Sólo queda seguir estimados colegas y lectores, nada puede detener a quien realmente cree en uno mismo y, si sabemos identificar nuestro nicho de mercado, el éxito y la bonanza económica llegarán por añadidura, a pesar de las crisis y demás situaciones que se presenten.

 

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